Boothers: Un nuevo estilo de vida
Y algunos con sexo de camino al trabajo
En un futuro plausible…
(Visto en una entrevista en El Exponential Times).
Boothers: Un nuevo estilo de vida
Aunque no es algo para todos…
Esta semana entrevistamos a Miguel que junto con su pareja Isabel se denominan a sí mismos como Boothers. Se trata, para los que somos ajenos a este modo de vida, una forma de vivir aprovechando al máximo las opciones del transporte autónomo. Pero dejemos que nos lo cuente Miguel...
Exponential Times: Para quien no haya oído hablar de ello, ¿qué significa ser un Boother? Y, ¿qué es un Booth?
Miguel: Es básicamente alguien que usa un vehículo autónomo mucho en su día a día tanto que hace bastante vida dentro. Muchos casos son por desplazamientos al trabajo que están lejos otros porque recorren grandes distancias por ocio.
En nuestro caso por ejemplo, vivimos en Valencia pero trabajamos en Madrid. Tardamos algo más de 3 horas en llegar con las velocidades medias actuales de los vehículos autónomos. Así que pasamos como poco unas 30 horas semanales en nuestro vehículo.
Llamamos Booth al vehículo y Boothers a los que vivimos así.
ET: Teniendo en cuenta que entre Madrid y Valencia hay tren de alta velocidad, ¿por qué tomaste la decisión de vivir así?
M: Pues básicamente porque quería poder trabajar en lo que me gusta y vivir en mi ciudad de siempre a la vez. Y también por comodidad, porque el viajar en Booth te permite dormir mejor que sentado en un tren.
Aunque hay muchos trabajos que se pueden hacer remotamente, Isa y yo trabajamos en la industria del espectáculo y tenemos trabajos presenciales.
En Valencia vivimos en un adosado en primera línea de playa y eso nos encanta.
Hay gente que cree que no podría soportar estar tanto tiempo en un vehículo y prefiere vivir más cerca de su trabajo. A nosotros nos compensa.
ET: ¿Cómo es un día normal para vosotros? ¿En qué consiste vuestra rutina con el Booth? ¿Qué anécdotas curiosas habéis vivido al organizaros así?
M: Pues me despierto de camino al trabajo en el Booth por la mañana, me aseo, me visto, repaso la compra del súper y cuando termino de desayunar ya me bajo en la puerta de mi trabajo a las siete cincuenta.
Isa sigue hasta el suyo, y llega para las ocho y cinco que se baja del Booth.
Luego terminamos de trabajar sobre las tres. El Booth primero me recoge a mí y después recogemos a Isa.
Entonces salimos de vuelta a Valencia donde solemos llegar para las seis y treinta y cinco.
En el Booth al volver hablamos de nuestro día, aprovechamos a leer, dormir un poco, hacer ejercicio de fuerza, comer algo... a cada uno lo que le apetece.
Cuando llegamos, algunos días salimos a correr por el paseo marítimo donde nos deja el Booth. Esto nos encanta. Otros días quedamos con amigos a tomar algo o visitamos a familiares. Depende del día.
En casa nos duchamos, cenamos y tenemos tiempo para nuestras aficiones. Normalmente solemos estar separados ese rato porque ya hemos estado juntos en el Booth.
Después nos acostamos en la cama del Booth y así acaba nuestro día. De madrugada el Booth, cuando el algoritmo lo determina, arranca y nos lleva a Madrid para llegar a las siete cincuenta al trabajo.
ET: ¿Ya es cómodo? ¿Tienes alguna anécdota del estilo de vida?
M: A ver, hay que hacerse, pero para nosotros sí que lo es. También hemos ido haciendo cambios para llegar hasta la rutina que tenemos ahora.
Hay pegas claro. Antes por ejemplo, sí que nos acostábamos en casa y nos poníamos la alarma para meternos en la cama del Booth y otra para levantarnos y eso era incómodo. Pero vimos que no tenía sentido, porque deshacíamos dos camas e interrumpíamos el sueño.
De hecho, un día cuando sonó el segundo despertador para ya levantarme y prepararme, abrí los ojos y vi que estaba en casa. Me levanté del susto, porque ya no podía llegar. Me tuve que pedir el día libre.
Isa estaba de camino al trabajo. Ella sí se levantó a las cuatro y yo no. Pero no se dio cuenta de que yo no había ido.
Este tipo de cosas son las que vas puliendo con el tiempo. Ahora ya sabemos qué cosas queremos hacer y cuáles no.
ET: ¿Y cómo es el Booth?¿Has empleado siempre el mismo?
M: Bueno, yo he pasado por varios.
Ahora tenemos un aRB 7000 para los dos. Tiene una cama queen size, baño con ducha, una pequeña cocina y una zona de estar. Es como una mini casa con ruedas.
Yo, la verdad, tuve suerte. Hay gente que cuando empieza a trabajar hace trayectos largos en coches estándar. Y claro… ahí no puedes dormir o asearte correctamente. Así no aguantas mucho tiempo.
En mi caso, como ya conocía a más personas que hacían mi ruta cuando empecé a trabajar, pude empezar en un Booth grande de varias plazas. Lo único que al llegar a Madrid tenía que bajarme antes que el resto y tomar otro transporte porque mi trabajo no quedaba bien como parte de la ruta que ya hacían. Y lo mismo al volver. Con más personas siempre hay roces, por el espacio o las cosas.
Luego pasé a uno individual de alquiler. Eso me ahorraba tiempo y algo de dinero al no tener que tomar más transportes. Pero claro, al ser compartido, no podías dejar cosas dentro y tampoco estaba todo lo limpio que te gustaría.
Entonces me compré uno individual por comodidad y porque el alquiler es más caro que comprar uno si se usa de forma diaria para trabajar.
Y ya el actual, que compramos después de empezar con Isa. Como hacíamos la misma ruta, compramos uno doble más grande para estar más cómodos. Tener una cama completa era importante para nosotros porque al final la usamos todas las noches.
ET: ¿Cómo conociste a Isabel?
M: Pues en un evento Boother que se celebró en un parking para Booths. Fue a través del algoritmo de aparcamiento, que tiende a poner junta a la gente que hace la misma ruta, salvo que le indiques lo contrario.
ET: ¿En tu Booth o en el mío?
M: Eso es, sí, jajaja.
ET: Y entonces, ¿económicamente merece la pena ser un Boother?
M: A nosotros sí. Tenemos buenos trabajos a nivel nacional y sumando el coste de nuestro adosado en Valencia más el aRB nos sale más barato que una vivienda equivalente en Madrid y uno o dos coches normales para tus desplazamientos.
ET:¿Y dónde está el Booth mientras trabajáis? ¿Se aparca?
M: El nuestro, como es grande no se suele poder aparcar fácil y suele estar en un parking para Booths. Si hemos marcado que nos falta algo del súper primero se pasa por allí para que se lo carguen y luego va al parking.
Los parking para Booths están muy bien, porque valen también para pasar una noche. Tienen todo lo que puedas necesitar y también se hace comunidad en ellos.
Nosotros lo usamos cuando nos quedamos en Madrid por la noche para una cena o un evento tarde. Ese día ya no tiene sentido volver y nos quedamos a dormir en el parking.
ET: En general, ¿cuáles son las ventajas de ser un Boother?
M: Para nosotros hay varias. Tener el trabajo que queremos y vivir frente a la playa por la tarde y el fin de semana es la principal.
Además organizamos nuestra rutina mejor. Aprovechamos el trayecto para desayunar antes de bajar y no antes de salir de casa por ejemplo.
Después, teniendo el Booth ya hacemos escapadas de fin de semana saliendo directamente al salir de trabajar los viernes. Y en verano hacemos rutas en Booth por Europa. Es la forma que preferimos para viajar.
ET: ¿Y las contrapartidas?
M: En este estilo de vida, la pega es el tiempo que se pasa dentro del Booth. Estás en tránsito para llegar a donde quieres estar y no puedes salir. Nosotros compramos el aRB 7000 para tener mucho espacio y eso hace que no tengamos pegas con esto.
También es cierto que se duerme algo peor. No se nota tanto en las horas de sueño, sino en la calidad porque al final estás en movimiento. Pero esto se puede regular en parte indicando en qué partes has dormido peor para que se ajuste la velocidad para la próxima vez.
ET: Para ser Boother, ¿la edad es un factor que influye?
M: Influye más la forma de vivir yo creo.
Los jóvenes sí que están más dispuestos a hacer ciertas cosas para poder ganar más dinero o tener un mejor trabajo. Y por eso hay más.
Pero después es algo que te tiene que gustar o al menos te tiene que merecer la pena dentro de las cosas que quieres. A partir de la treintena, si no te gusta lo dejas.
ET: ¿Y qué pasa cuando se tienen niños? ¿Es compatible?
M: Con niños es todo más complicado. Nosotros todavía no tenemos hijos, de hecho, nos hemos planteado dejar de ser Boothers por esto.
ET: ¿Se deja de ser Boother al tener hijos entonces?
M: En algunos casos sí y en otros no. Hemos estado preguntando y entre los Boothers que tienen hijos, hemos visto que cada uno se organiza como puede.
Por ejemplo, una pareja se los lleva con ellos a Madrid al colegio allí. De forma que desayunan con ellos y cuando terminan pasan tiempo juntos en el Booth al volver. La ventaja es que si hay un problema o uno de los niños se pone enfermo, están en la misma ciudad que tú.
Y otra pareja que conocemos sin embargo, deja al mAIordomo en casa con los niños para que se encargue del desayuno y de llevarles al cole. A la salida del cole pasan tiempo con los abuelos hasta que ellos llegan. Así tienen unión familiar también con los abuelos.
Como te decía, cada uno lo resuelve a su manera. Supongo que encontraremos la manera de que sea compatible. Soy optimista.
ET: ¿Le recomendarías este estilo de vida a todo el mundo?
M: No, claro. Es algo que te tiene que gustar.
Cuando me preguntan sobre cuándo debe alguien plantearse empezar con un Booth la respuesta es clara: Es cuando ya pasas mucho tiempo de tránsito en vehículos. Si por ejemplo vas todos los fines de semana a la otra punta del país por alguna razón o si te gusta vivir lejos de donde trabajas y haces trayectos largos para ello.
En esos casos te recomendaría empezar por probar el alquiler de un Booth. Vas más cómodo que en otros transportes y puedes descansar mejor.
Cuando llevas como tres meses viajando en Booth casi a diario ya sabes si es para ti o no.
ET: ¿Tenéis alguna anécdota divertida que os haya pasado en vuestro día a día como Boothers?
M: Pues un día Isa y yo estábamos despertando de camino a Madrid pasándolo bien cuando el Booth recibió la orden de desviarse a un control policial, y claro...
Nos llevamos un buen susto al momento, pero tuvimos tiempo de reaccionar.
El robopolicía se quedó parado un momento y se dio la vuelta de la misma, supongo que no éramos lo que estaba buscando.
La verdad es que nos reímos bastante.
ET: Commuter interruptus lo podríamos llamar entonces...
M: Sí, jajaja, en todos los sentidos.
Ahora ya sabemos dónde quedan los controles por lo que pueda pasar, jajaja.
ET: Muchas gracias por acercar este estilo de vida a nuestros lectores.
M: A vosotros por darlo a conocer.
El trasfondo
Cuando todos los coches y otros vehículos sean autónomos ya no habrá atascos. Tampoco apenas accidentes.
La velocidad en las autopistas también podrá ser más alta porque el tráfico fluirá sin parar, como en un río. Y además será posible que haya vehículos que vayan lento a la vez manteniendo esa fluidez.
Esto hará los trayectos todavía más predecibles.
Así, al eliminar el conducir y los atascos, los trayectos al trabajo o los desplazamientos largos podrán ser relajados. El ocio pasa a ser lo principal dentro del vehículo.
Hoy ya hay población flotante que va a trabajar a las ciudades en tren, autobús o coche, pero que vuelve a su casa a dormir. O gente que por temas de trabajo pasa mucho tiempo en el coche o otro tipo de vehículo.
De igual manera, habrá personas como en nuestra historia, que están dispuestas a vivir más lejos por la razón que sea y hacer parte de su vida diaria en un vehículo. También habrá, como hoy, personas cuyo trabajo suponga una alta cantidad de viajes y que prefieran este medio o estilo de vida a la hora de moverse.
Pero hasta entonces...
Buen futuro!



