Por su mirada supo que había merecido la pena
Y una de las buenas decisiones de la vida
En un futuro plausible
Por una temporada había sido feliz de nuevo y no sólo porque fuera septiembre e hiciese buen tiempo. La verdad es que aquel fue un día muy especial. Pero algunos de los últimos meses habían sido sin duda complicados.
Todo comenzó el invierno anterior, cuando Lucía se preocupó por su abuela. Eran las seis de la tarde de un día de invierno y acababa de salir de casa de su abuela Ana. No le había visto bien. Parecía muy triste y eso le entristeció a ella.
Ana había sido una persona muy alegre siempre y las celebraciones en su casa eran muy especiales para toda la familia. Pero notaba la falta de Alberto, su marido, que había fallecido diez meses antes.
Lucía, que era una chica muy atenta al detalle, percibía que ya no tenía la energía de antes. Al hablarle de su cumpleaños, que era en dos semanas, se dio cuenta de que no esperaba celebrarlo.
Esa tarde de camino a casa, Lucía pensó en cómo poder mantener la tradición y que su abuela pudiese dar una fiesta como las que había dado hasta entonces. Lucía notó que eso le hacía ilusión y quiso ayudarle.
A la mañana siguiente Lucía llamó a Ana para darle ...
Una sorpresa
—¡Abuela! —comenzó Lucía—. ¡Tengo una buena noticia!
—Hola, cariño, ¿cuál?, ¿qué noticia es? —preguntó Ana.
—¡He decidido organizar tu fiesta de cumpleaños! Así la vas a poder tener como todos los años.
—Ay, no te quiero dar problemas…
—¡No son problemas! ¡Te va a encantar! ¿Te parece bien?
—De verdad que no hace falta que trabajes.
—¡Te veo el fin de semana para organizarlo todo! —acabó Lucía.
—Está bien... —suspiró Ana con una sonrisa en la boca.
Entonces Lucía, que no tenía idea de cocinar, revisó las opciones que tenía para organizar la fiesta.
Inicialmente se planteó contratar solo un cátering pero finalmente se decidió por contratar a ...
Berni, el asistente
Berni era un mAIordomo robot que podía encargarse de todos los preparativos del cumpleaños. Lucía había elegido a Berni porque él podía encargarse de la limpieza de la casa y la compra el día anterior. Y al día siguiente, se podía encargar de cocinar y servir todo de forma que Ana no se cansase.
Era sin duda más caro que el cátering pero cubría todas las necesidades y también los imprevistos que pudiesen surgir. Lo alquiló por dos días: el del cumpleaños que caía en domingo y el anterior.
El sábado, a las ocho de la mañana Berni llegó puntual a su cita:
—¡Hola! Soy Berni —comenzó Berni.
—Bienvenido, Berni yo soy Lucía y esta es mi abuela, Ana —empezó Lucía.
—¡Manos a la obra! —se animó Berni.
Berni se encargó de todo como Lucía esperaba.
El cumpleaños fue un éxito, vino toda la familia y Ana pudo disfrutar de su día como en años anteriores.
Más tarde, mientras limpiaban y recogían la casa tras el evento, Lucía escuchó a su abuela hablar con Berni:
—¿Qué cosas te gustaría haber hecho que no has hecho aún? —preguntó Berni.
—Pues me queda la espina de no haber podido visitar Italia, que Alberto y yo siempre quisimos —contestó Ana.
—¿Qué cosas te suele pedir la gente de mi edad, Berni?
—Pues me suelen pedir mucho grabar y editar su biografía como una entrevista en vídeo. Así se puede dejar algo para el recuerdo, como un legado.
—Yo siempre lo había pensado en formato libro, donde dejar mis aprendizajes como legado. ¡Pero una entrevista está genial! Es muy buena idea. ¿Cómo podría hacer una?
—Puedes contratarme a mí o a una empresa que se dedica a ello.
—Cuéntame más...
...
Lo que comenzó como una conversación superflua terminó siendo trascendental.
Lucía aún no lo sabía pero iba a tener que tomar...
Una decisión importante
La semana siguiente a la fiesta de cumpleaños, algo rondaba sin parar la cabeza de Lucía. Había visto la chispa de su abuela brillar de nuevo, en su actitud, en su rostro y hasta en su energía.
—¿Y si el tener a un asistente como Berni podía hacer que ella volviese a estar así de nuevo todo el tiempo? —se preguntaba.
—Además está el viaje que le hubiese gustado poder hacer a Italia y el poder grabar su biografía para dejarla como legado —se repetía para sí misma.
Esas cosas le hacían ilusión a Ana y ella lo sabía.
Era un dilema. Tendría que dejar su carrera de lado por un tiempo para pasar un año centrado en su abuela. Además necesitaba más dinero para poder disponer de Berni una buena parte del año.
Lucía sintió en su interior que ayudar a su abuela a cumplir esos deseos era algo que podría hacer solo una vez en la vida, en ese momento. No quería arrepentirse después de no haberlo hecho.
—Pero alquilar un mAIordomo durante varios meses sale mucho dinero —se dijo Lucía—. No tengo ese dinero, ¿cómo lo podría hacer?
Así, con la pregunta adecuada en la mano, encontró un trabajo extra para los fines de semana que le permitiría ahorrar lo suficiente como para acumulando vacaciones y una excedencia en su trabajo principal, poder contratar a Berni durante cuatro meses y poder viajar ese tiempo con Ana.
Eso les permitió tener...
Un año diferente
Lucía se dedicó la primera parte del año a trabajar y realizó la reserva de Berni para cuatro meses y Ana en ese tiempo planificó el itinerario del viaje. Ana, era muy metódica y organizada. Además había trabajado organizando viajes de empresa en el pasado, por lo que sabía qué cosas eran importantes para preparar los viajes.
A últimos de mayo, Lucía empezó su descanso y junto con Berni terminaron de preparar el viaje.
Primero visitaron lugares de la vida de Ana para grabar las sesiones que cubrían parte de su vida.
Después fueron a la costa a tener unos días de sol y playa.
Y finalmente se fueron a Italia, donde recorrieron 10 ciudades hasta terminar en Roma. Cada día grababan también parte de la entrevista biográfica de Ana.
El viaje ya tocaba a su fin y lo estaban disfrutando todo lo que podían.
El día que en Roma visitaron el Coliseo y el Foro Romano fue especial para ambas. Les gustó mucho y se hicieron una foto1 que Lucía enmarcaría y guardaría siempre. Ambas estaban felices.
Había sido un año especial para ambas. Lo habían pasado de fábula en el viaje, Ana había podido hacer las dos cosas que quería y en el proceso, Lucía había aprendido mucho de su abuela y también de la vida.
La vuelta a casa fue agridulce. Por una parte tenían pena de dejar los días donde todo era un descubrimiento, pero por otro echaban de menos su hogar.
Lucía dejó a su abuela en su casa. Ahora Ana estaba cansada de tanto ajetreo y sentía que necesitaba descansar.
En un momento cualquiera, Lucía miró a su abuela y lo supo.
Por su mirada supo que había merecido la pena.
El trasfondo
Un mAIordomo robot, al que ya conocemos de otra historia, es un robot con forma de persona (robot humanoide) que es capaz de hacer las tareas del hogar de forma profesional.
Pero es más que eso.
Es un asistente para personas que puede ser excelente en muchos ámbitos.
Por ejemplo, puede hacer cosas como cocinar como un Chef estrella o asesorarte para mejorar tu vida como un coach de talla internacional.
(Lo repito porque es importante).
Su coste es muy elevado en el momento en el que la protagonista de nuestra historia se plantea emplear uno para ayudar a su abuela. Ella no se lo puede permitir, por lo que la opción evidente es alquilarlo por días. Aunque también hay compañías que lo alquilan por horas semanales: por ejemplo, cuatro horas cada semana.
Primero Lucía lo ha alquilado por dos días para poder organizar el evento que quería para su abuela. Sin ser barato, ha sido un coste asumible para su economía.
Gracias a ese alquiler, su abuela ha podido entender que tenía dos necesidades que quería dejar cubiertas antes de morir. Estas necesidades le estaban creando frustración y malestar.
El impacto de los mAIordomos es palpable aunque sea solo por horas o días.
De hecho, es al ver el impacto positivo que ha supuesto que el mAIordomo que Lucía valora contratar a uno durante más tiempo para que su abuela pueda conseguir aquello que quiere.
Si ese es el impacto durante unos días o semanas, ¿cómo puede ser si se tiene la posibilidad de disponer de un mAIordomo durante toda una vida?
¡Otro día comentamos más sobre de los mayordomos!
¡Buen futuro!
La imagen no es completamente fiel a la realidad pero entiendes la idea.


